Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump y exasesor de la Casa Blanca, fue señalado en un libro de investigación por presuntamente gestionar cerca de 700 millones de dólares depositados en una cuenta secreta en Dubái. Según las acusaciones recogidas en la publicación, los fondos habrían sido aportados por Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita y destinados a beneficiar a varias personas, entre ellas un mercenario, un señor de la guerra y un antiguo asesino a sueldo. Kushner rechazó categóricamente estas acusaciones el jueves 22 de octubre de 2026.
Las denuncias aparecen en el libro Princes and Thieves: Jared Kushner and Mohamed bin Zayed’s Secret Plot to Remake the Middle East, del periodista de investigación Matthew Cole, del cual la revista Vanity Fair publicó algunos extractos. La investigación sitúa los hechos en 2017, cuando Kushner se desempeñaba como asesor principal de la Casa Blanca y participaba en asuntos de política exterior relacionados con Oriente Medio.
Según el relato presentado en el libro, un hacker vinculado al servicio de inteligencia militar ruso, conocido como GRU, fue detenido en el Reino Unido por los servicios secretos neerlandeses y habría recibido amenazas para que colaborara con ellos. El hombre presuntamente facilitó el acceso a un servidor ruso que contenía capturas de pantalla del teléfono iPhone de Kushner, lo que habría permitido a los investigadores observar parte de su actividad digital.
De acuerdo con la publicación, los servicios neerlandeses habrían seguido en tiempo real la pantalla del teléfono y observado el acceso a una cuenta del First Abu Dhabi Bank, registrada a nombre de una fundación financiada con 750 millones de dólares por Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Aunque Kushner no figuraría como titular de esa cuenta, el libro sostiene que tenía acceso a ella y capacidad para realizar transferencias. También menciona una cuenta similar ubicada en Israel, con fondos de mil millones de dólares.
Matthew Cole sostiene que las cuentas habrían sido financiadas por el príncipe heredero de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, con el propósito de apoyar objetivos de la política exterior estadounidense en Oriente Medio. Según las acusaciones, Kushner habría transferido dinero a personas vinculadas con actividades mercenarias y militares, además de canalizar fondos hacia otros destinos para retirar el dinero sin dejar rastros fácilmente identificables. Estas afirmaciones corresponden a lo expuesto en el libro y no constituyen, por sí solas, una determinación judicial de responsabilidad.





