Santo Domingo.— La comunicadora Isaura Tavárez expresó su respaldo a los esfuerzos del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, frente a la crisis de seguridad que afecta a Haití, al tiempo que consideró importante que la República Dominicana mantenga una posición prudente y evite involucrarse directamente en el conflicto.
La postura abre el debate sobre el papel que pueden desempeñar los países aliados en la búsqueda de soluciones para Haití, sin comprometer la seguridad, la soberanía ni la estabilidad del territorio dominicano.
El modelo de seguridad impulsado por Bukele en El Salvador ha generado interés internacional por sus acciones contra las pandillas y el uso de herramientas de inteligencia. En el contexto haitiano, estas experiencias han despertado discusiones sobre posibles mecanismos de cooperación para enfrentar las estructuras criminales que mantienen en vilo a la población.
Desde esta perspectiva, el respaldo a las iniciativas de seguridad no necesariamente implica que la República Dominicana deba enviar tropas o participar directamente en operaciones militares dentro del territorio haitiano.
La seguridad dominicana como prioridad
La crisis haitiana representa un desafío para la República Dominicana debido a la cercanía geográfica y a las posibles repercusiones de la violencia sobre la zona fronteriza.
Por ello, mantener la vigilancia, fortalecer los organismos de seguridad y proteger la soberanía nacional deben continuar entre las prioridades de las autoridades dominicanas.
La cooperación internacional puede contribuir a enfrentar la inestabilidad haitiana mediante mecanismos diplomáticos, asistencia humanitaria y apoyo logístico, siempre que se desarrollen conforme a las autorizaciones correspondientes y al derecho internacional.
Respaldar sin comprometer la soberanía
El planteamiento atribuido a Isaura Tavárez pone sobre la mesa una cuestión fundamental: cómo respaldar los esfuerzos dirigidos a recuperar la estabilidad de Haití sin exponer a la República Dominicana a los riesgos de una intervención militar directa.
La solución a la crisis haitiana requiere una respuesta coordinada que contribuya a restablecer la seguridad y las instituciones del país vecino. Sin embargo, corresponde a las autoridades dominicanas evaluar cualquier forma de cooperación tomando en cuenta sus implicaciones para la seguridad nacional.
En definitiva, respaldar los esfuerzos internacionales para enfrentar las pandillas haitianas y mantener a la República Dominicana al margen de una intervención militar directa son posiciones que pueden coexistir, siempre que la cooperación respete la soberanía nacional y el marco legal aplicable.





