Redacción. — Un envejecido telescopio de la NASA se encuentra en sus últimos días en el espacio y se precipitará hacia la Tierra este viernes o alrededor de esa fecha, según confirmó la Fuerza Espacial de Estados Unidos tras un fallido intento de rescate de la estructura.
El Observatorio Neil Gehrels Swift, lanzado originalmente en 2004 para estudiar las explosiones más potentes del universo como los estallidos de rayos gamma, ha visto su órbita decaer drásticamente debido a la fricción con las capas altas de la atmósfera. Ante la falta de combustible o propulsores a bordo para elevar su altura, la agencia espacial intentó recientemente una misión de rescate comercial utilizando una nave robótica privada que lamentablemente no tuvo éxito.
La mayor parte del observatorio se desintegrará e incinerará de forma violenta al entrar en contacto con la atmósfera terrestre a alta velocidad. Sin embargo, Brad Cenko, científico jefe de la misión en la NASA, advirtió que componentes fabricados con materiales altamente resistentes —como piezas de tungsteno, que es más denso que el plomo, además de fragmentos del espejo y aleaciones metálicas— podrían sobrevivir al reingreso.
Los expertos señalan que, aunque existe un margen de incertidumbre sobre el punto exacto del impacto de los restos supervivientes, la gran mayoría de estos fragmentos caerán con seguridad en zonas de océanos o regiones deshabitadas. Las probabilidades estadísticas de que cualquier esquirla represente un peligro real para zonas pobladas o personas en tierra se mantienen extremadamente bajas.
Con el inminente fin de esta misión, la comunidad científica despide a una de las herramientas más valiosas de las últimas dos décadas, la cual acumuló un vasto archivo de datos sobre supernovas y agujeros negros. La NASA ya evalúa alternativas tecnológicas para llenar el vacío operativo que deja la retirada definitiva de este histórico observatorio.





