La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó este lunes un recurso presentado por el Gobierno del presidente Donald Trump, mediante el cual solicitaba obligar al estado de California a apartar las papeletas de más de 20,000 votantes, debido a presuntas dudas sobre la nacionalidad de esas personas. La decisión se produjo un día antes de las elecciones de mitad de mandato.
El máximo tribunal estadounidense denegó la solicitud mediante una resolución breve, sin firma y sin ofrecer explicaciones adicionales. La Administración federal había acusado inicialmente a California de mantener en sus registros electorales a unas 190,000 personas que supuestamente no tenían derecho a votar, pero posteriormente redujo esa cifra a 20,000 y presentó una demanda de emergencia cuando ya había comenzado el proceso de votación anticipada.
La petición también había sido rechazada la semana anterior por un tribunal federal, que cuestionó el intento del Departamento de Justicia de obligar a las autoridades electorales californianas a impedir el envío de las papeletas. El juez David Carter expresó preocupación por la intervención del Gobierno federal en los procedimientos electorales estatales y señaló que la metodología utilizada para identificar a posibles extranjeros inscritos en los registros estaba afectada por incertidumbres y errores.
Asimismo, el juez federal James Boasberg falló el lunes contra la Administración Trump y calificó de defectuosas las listas de personas presuntamente extranjeras. Por su parte, el procurador general John Sauer acudió a la Corte Suprema para reiterar que, según las estimaciones del Gobierno federal, al menos 20,000 personas registradas en California probablemente no eran ciudadanos estadounidenses.
El caso vuelve a colocar en el centro del debate la autoridad de los estados para organizar sus procesos electorales, una responsabilidad que corresponde a las jurisdicciones estatales. La controversia ocurre en medio de las elecciones de mitad de mandato, en las que los republicanos enfrentan el riesgo de perder el control del Congreso. Trump y otros dirigentes republicanos han cuestionado frecuentemente la posibilidad de que extranjeros participen masivamente en las votaciones, aunque los cálculos citados en la información señalan que ese fenómeno es extremadamente marginal.





