SANTO DOMINGO — La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, lanzó este martes una contundente advertencia contra los excesos, al asegurar que el Gobierno no tolera las malas prácticas dentro de las filas del orden ni las acciones criminales que vulneran la tranquilidad de los ciudadanos.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, acompañado de un audiovisual desde el Centro de Monitoreo y Control de la Policía Nacional, la funcionaria reafirmó el compromiso de la institución con la transparencia y el respeto a los derechos ciudadanos en medio del proceso de reforma policial.
«No estamos de acuerdo con los abusos policiales, como tampoco estamos de acuerdo con los abusos que cometen los delincuentes en contra de los ciudadanos de bien de este país. Por eso trabajamos día y noche en crear nuevos mecanismos que permitan monitorear las acciones de nuestros policías», expresó Raful de manera categórica.
Tecnología para supervisar y rendir cuentas
Para frenar cualquier desviación de conducta y garantizar que el accionar de los agentes sea el correcto, la ministra explicó que se han implementado rigurosas herramientas de supervisión tecnológica:
- Cámaras corporales (bodycams): Más de 8,000 agentes ya portan cámaras en sus uniformes, permitiendo que los órganos de control interno verifiquen el cumplimiento de los protocolos. Raful advirtió que todo aquel efectivo que actúe al margen de la ley será sometido a la justicia y desvinculado de la institución.
- Vigilancia estratégica: El sistema se apoya en la integración con el 911 y sus más de 10,000 cámaras distribuidas en todo el territorio nacional, lo que permite vigilar las principales calles y avenidas para neutralizar tanto la delincuencia común como los actos fuera de la legalidad.
Para finalizar, la titular de Interior y Policía reconoció que el camino hacia la transformación total aún presenta grandes desafíos, pero reiteró que el objetivo primordial del Estado es lograr que la Policía Nacional proteja y sirva de la mano con la ciudadanía bajo un estricto respeto al Estado de derecho.





