En una de las victorias más resonantes de la jornada electoral, el médico y activista Abdul El-Sayed conquistó un escaño en el Senado de Estados Unidos por el estado de Míchigans tras obtener el 52 % de los votos, aportando a los demócratas la victoria número 54 de la noche.
Con este triunfo, El-Sayed, un hijo de inmigrantes egipcios de 42 años, no solo accede a la «aristocracia política» de la cámara alta a partir de enero, sino que hace historia al convertirse en el primer senador musulmán en la historia del país.
El éxito electoral de El-Sayed se forjó superando múltiples obstáculos políticos y mediáticos. Su camino comenzó en unas reñidas primarias donde derrotó por la mínima a la candidata respaldada por el establishment del partido, la congresista Haley Stevens.
Entre ambos candidatos existía una profunda fractura ideológica, especialmente en política exterior. Mientras Stevens recibió más de 30 millones de dólares del lobby israelí y defendió firmemente el vínculo bilateral, El-Sayed mantuvo una postura sumamente crítica hacia el gobierno de Benjamín Netanyahu, a quien ha acusado abiertamente de genocidio en Gaza, abogando además por la suspensión de la ayuda militar estadounidense a Israel.
Derrota de prejuicios y consolidación política
En las elecciones generales, El-Sayed logró imponerse sucesivamente a los pesos pesados del Partido Demócrata, al influyente lobby israelí, al aparato republicano y a los discursos de intolerancia impulsados por la administración de Donald Trump durante la campaña.
Su victoria se suma a los recientes triunfos de representación que colocan a la comunidad musulmana estadounidense en el centro del poder político de Occidente, consolidando una nueva y diversa voz en la alta esfera legislativa de Washington.





