Estados Unidos intensificó este jueves su advertencia de viaje hacia Venezuela, recomendando a sus ciudadanos evitar todo desplazamiento y estancia en ese país. La evaluación, emitida oficialmente desde la embajada estadounidense, hoy en Bogotá, resalta riesgos como detenciones arbitrarias, tortura, terrorismo, secuestros, violencia policial y disturbios sociales.
Esta alerta coincide con una marcada escalada en la relación entre Washington y el gobierno venezolano de Nicolás Maduro, acusado por Estados Unidos de dirigir un narcoestado con vínculos a grupos armados ilegales como el ELN y partes desmovilizadas de las FARC.
La embajada estadounidense insiste en que nadie viaje a Venezuela y solicita que, si algún ciudadano es detenido, se informe de inmediato a las autoridades diplomáticas para brindar asistencia consular.
En respuesta, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, denunció que EE.UU. intenta imponer un cambio de régimen mediante presiones militares y políticas. Rechazó cualquier intromisión en el territorio venezolano y anunció una movilización de cuatro millones de milicianos para proteger al país, señalando que el objetivo es preservar la Constitución chavista.
Más allá de la presión diplomática, la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA) calificó a Venezuela como un “estado narcoterrorista” y acusó al régimen de cooperar con carteles criminales mexicanos para enviar grandes cargamentos de cocaína. En este contexto, el gobierno de EE.UU. declaró al Cartel de los Soles como organización terrorista y elevó a 50 millones de dólares la recompensa por información sobre Maduro.
Estados Unidos también despliega fuerzas militares en el Caribe, enviando tres destructores con más de 4.000 marinos para reforzar la vigilancia antidrogas en las cercanías de Venezuela.
A nivel internacional, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha pedido a ambas partes actuar con moderación y buscar soluciones pacíficas ante esta creciente tensión. Mientras tanto, países aliados a Venezuela, como China, Irán y miembros del bloque ALBA, reafirmaron su apoyo a Maduro, en contraste con Ecuador, que siguió la postura estadounidense y reconoció al Cartel de los Soles como grupo terrorista.
La disputa entre Washington y Caracas involucra complejos temas de seguridad, narcotráfico y política regional, con el riesgo latente de desestabilización en América Latina y el Caribe. Aunque el gobierno venezolano tilda las acusaciones de campañas de desinformación, la creciente militarización y sanciones norteamericanas indican que las tensiones podrían intensificarse en los próximos meses.





