El Banco Mundial redujo su previsión de crecimiento de la economía mundial para 2026 a 2.5 %, una décima menos que su estimación anterior, debido al impacto económico derivado de la guerra contra Irán. El organismo advirtió que este sería el crecimiento más lento desde la pandemia, excluyendo los períodos de recesión global.
Según el informe de Perspectivas Económicas Globales, las economías emergentes y de bajos ingresos serán las más afectadas por el conflicto, especialmente por las interrupciones en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte mundial de hidrocarburos. La situación ha provocado aumentos en los costos energéticos, mayores presiones inflacionarias y dificultades en sectores como la agricultura debido a la reducción de exportaciones de fertilizantes.
El Banco Mundial también señaló que el encarecimiento del transporte marítimo está afectando las cadenas globales de suministro, obligando a muchas empresas a utilizar rutas alternativas para mantener el comercio internacional. Como resultado, la recuperación económica mundial enfrenta nuevos desafíos en un contexto ya marcado por múltiples crisis acumuladas durante los últimos años.
El economista jefe del organismo, Indermit Gill, calificó la situación actual como el mayor choque de oferta en más de cinco décadas. Destacó que los precios del petróleo han aumentado más de un tercio desde febrero, mientras que el gas natural licuado y los fertilizantes registran incrementos de 40 % y 50 %, respectivamente.
Las proyecciones indican que las economías avanzadas crecerán apenas 1.5 % este año, mientras que las economías emergentes alcanzarán 3.6 %. Sin embargo, regiones como Oriente Medio, Norte de África, Afganistán y Pakistán sufrirán fuertes reducciones en sus expectativas de crecimiento. El Banco Mundial estima que la recuperación global podría comenzar entre 2027 y 2028 si se normalizan los mercados energéticos y las cadenas comerciales internacionales.





