El expresidente de Estados Unidos Barack Obama aprovechó la inauguración de su centro presidencial en Chicago para hacer un llamado a la defensa de la democracia y reivindicar los principios fundacionales del país. Durante su discurso, destacó la importancia de preservar una nación “sin reyes”, una expresión que coincide con el nombre de un movimiento de protesta contra el actual presidente Donald Trump.
Ante miles de asistentes, Obama recordó que la independencia estadounidense representó una idea revolucionaria basada en la igualdad de los ciudadanos y el autogobierno. Señaló que hace 250 años los fundadores del país apostaron por un sistema donde no existieran monarcas, señores ni súbditos, sino ciudadanos con los mismos derechos y responsabilidades.
El exmandatario también resaltó la importancia de la transferencia pacífica del poder tras elecciones libres y justas, afirmando que la democracia depende de valores compartidos y del respeto a la voluntad popular. Sin mencionar directamente a Trump, sus declaraciones fueron interpretadas como una referencia a las controversias políticas que han marcado los últimos años en Estados Unidos.
La ceremonia estuvo cargada de momentos emotivos para Obama, quien estuvo acompañado por su esposa, Michelle Obama, y sus hijas, Malia y Sasha. El expresidente recordó que fue en Chicago donde encontró su propósito, construyó amistades duraderas y conoció a quien describió como “su mayor bendición”, en referencia a Michelle.
El acto reunió a destacadas figuras políticas y culturales, incluyendo a Joe Biden, Bill Clinton, George W. Bush, Angela Merkel, Justin Trudeau y Oprah Winfrey. Según estimaciones de la Universidad de Chicago, el nuevo centro presidencial podría generar alrededor de 220 millones de dólares anuales en actividad económica para la ciudad.





