Santo Domingo. – En el marco de la conmemoración por el natalicio del fenecido líder político Hatuey De Camps, su hijo y actual ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, ofreció un emotivo discurso central donde reveló que la lección más profunda que recibió de su progenitor es que la política debe ser un acto de entrega absoluta, y nunca un beneficio personal.
«Mi padre me enseñó que la política jamás puede convertirse en un camino para servirse a uno mismo, sino en una forma de servir a los demás«, reflexionó De Camps, situando esta premisa de su legado familiar y ciudadano.
Durante el homenaje, el ministro describió a su padre como un hombre de convicciones firmes, polemista brillante y dirigente combativo, pero subrayó que su verdadera grandeza radicaba en la coherencia. Explicó que, bajo la visión de Hatuey De Camps, la autoridad real no se desprende de un puesto o un título público, sino del ejemplo personal que se proyecta día a día.
Para el funcionario, en la vida de su progenitor no existían dos caras: la vida pública y la privada eran una sola, regidas por la misma rectitud.
De Camps concluyó señalando que esta forma de entender el ejercicio público no ha desaparecido con la ausencia física de su padre. Al contrario, afirmó que dicho legado permanece intacto como una guía permanente de vida y valores, tanto para su entorno íntimo como para quienes aspiran a transformar la sociedad a través del servicio.





