Ciudad de México.– Un fuerte terremoto de magnitud 7.4 sacudió la mañana de este viernes el sur de México, con epicentro frente a las costas de Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala, provocando evacuaciones preventivas, la activación de protocolos de emergencia y una alerta inicial por posible tsunami, que posteriormente fue desactivada. Hasta el momento, las autoridades no reportan víctimas mortales ni daños de consideración.
De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional (SSN), el movimiento telúrico se registró a las 8:48 de la mañana (hora local), con epicentro a unos 135 kilómetros al suroeste de Ciudad Hidalgo, Chiapas, y una profundidad aproximada de 10 kilómetros, lo que hizo que el sismo se percibiera con fuerza en varios estados del sur y centro del país.
El temblor también fue sentido en Guatemala, El Salvador e incluso en la Ciudad de México, donde cientos de personas evacuaron edificios de manera preventiva. Sin embargo, el sistema de alerta sísmica no se activó debido a que el epicentro se localizó en una zona donde la cobertura de sensores es limitada.
Tras el sismo, la Secretaría de Protección Civil de Chiapas informó que activó los protocolos de monitoreo y desplegó personal para inspeccionar viviendas, hospitales, escuelas, carreteras e infraestructura estratégica en distintas regiones del estado. Hasta las primeras horas posteriores al evento no se habían reportado afectaciones graves.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que el Gobierno federal mantiene coordinación con las autoridades estatales y municipales para evaluar cualquier posible daño, al tiempo que indicó que los primeros reportes descartaban pérdidas humanas o afectaciones de gran magnitud.
Como medida preventiva, el Centro de Alerta de Tsunamis de la Secretaría de Marina (Semar) emitió una advertencia por posibles variaciones en el nivel del mar de hasta un metro en algunos puntos de la costa del Pacífico mexicano y de Guatemala. Horas después, las autoridades redujeron el nivel de riesgo tras confirmar que no se esperaban olas destructivas, aunque recomendaron mantener la precaución y evitar las playas mientras concluían las evaluaciones.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró el evento con una magnitud de 7.3, una diferencia que suele producirse por los distintos métodos de cálculo utilizados por los organismos sismológicos internacionales.
Después del terremoto principal se registraron varias réplicas, con magnitudes entre 5.0 y 6.0, que fueron percibidas en distintas localidades del sur de México y Guatemala, sin que hasta el momento hayan provocado daños adicionales.
Las autoridades mantienen la vigilancia en las zonas cercanas al epicentro y exhortaron a la población a mantenerse informada únicamente a través de los canales oficiales, mientras continúan las inspecciones para descartar afectaciones estructurales en viviendas, edificios públicos y vías de comunicación.





