Redacción. — En un discurso pronunciado en la capital nicaragüense con motivo del 47.º aniversario de la revolución sandinista, el presidente Daniel Ortega declaró categóricamente que no se volverán a celebrar procesos electorales en el país.
Ortega, quien permanece en el poder de forma ininterrumpida desde 2007, justificó la medida como un mecanismo para asegurar la continuidad de su régimen y evitar que la oposición acceda al gobierno. «Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder», afirmó de manera contundente ante la multitud.
Durante el acto, el mandatario adelantó que coordinará acciones con la Asamblea Nacional y diversas organizaciones para promover reformas legislativas que blinden la estructura estatal frente a eventuales intentos de golpe de Estado o señalamientos de traición a la patria contra la oposición.
Desde 2017, Daniel Ortega ejerce el poder junto a su esposa, Rosario Murillo, quien recientemente asumió el cargo de copresidenta tras la reforma constitucional aprobada en febrero de 2025. Dicha modificación institucional ha sido ampliamente rechazada por organismos internacionales como la ONU, la OEA y el Parlamento Europeo, así como por sectores de la oposición nicaragüense.
En reacción a las declaraciones, el Gobierno de Estados Unidos acusó a la dupla Ortega-Murillo de arrebatar de manera definitiva el derecho al voto democrático de la ciudadanía y de instrumentalizar la carta magna para perpetuarse indefinidamente en el poder.





