Israel comenzó la retirada de sus fuerzas del sur del Líbano como parte de un acuerdo negociado por Estados Unidos para poner fin a meses de enfrentamientos con Hezbollah. La implementación del pacto coincide con la visita del primer ministro libanés, Nawaf Salam, a la localidad de Zawtar Al Gharbieh, una de las comunidades devastadas por el conflicto, donde reafirmó el compromiso del Gobierno con la reconstrucción del país y la recuperación del control de su territorio.
La guerra más reciente estalló el 2 de marzo, cuando Hezbollah lanzó cohetes contra Israel tras los ataques realizados en febrero por Estados Unidos e Israel en el contexto del conflicto con Irán. En respuesta, Israel ejecutó una campaña aérea y una ofensiva terrestre en territorio libanés que, según el reporte, dejó más de 4,000 fallecidos y provocó el desplazamiento de aproximadamente 1.2 millones de personas.
Tras negociaciones directas impulsadas por Washington, ambas partes alcanzaron un acuerdo a finales de junio que contempla el despliegue del Ejército libanés en zonas del sur donde Hezbollah mantenía presencia militar, la retirada progresiva de las tropas israelíes y el desarme del grupo armado. No obstante, Hezbollah ha rechazado tanto las conversaciones como las exigencias de desarme, aunque hasta ahora no ha intentado impedir la aplicación del acuerdo por la vía militar.
Durante su visita, Nawaf Salam izó la bandera libanesa en una zona destruida y aseguró que la retirada israelí apenas representa el inicio de un proceso más amplio. El Gobierno prometió reconstruir viviendas e infraestructura afectadas y continuar las gestiones diplomáticas para lograr la salida total de las fuerzas israelíes del territorio libanés. Mientras tanto, el Ejército restringió el acceso de civiles a algunas áreas debido a la presencia de municiones sin explotar.
La implementación del acuerdo comenzará mediante «zonas piloto», donde el Ejército israelí cederá progresivamente el control al Ejército libanés una vez concluya la limpieza de posibles posiciones de Hezbollah. Paralelamente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró su apoyo al Líbano durante la visita del presidente Joseph Aoun a la Casa Blanca y anunció la reanudación de los vuelos directos de aerolíneas estadounidenses hacia el país por primera vez en más de cuatro décadas.





