SANTO DOMINGO — La dirigente política y excandidata vicepresidencial por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Zoraima Cuello, generó un amplio debate en las redes sociales tras responder a una publicación de una revista digital que destacó que uno de sus accesorios, específicamente un corbatín, pertenecía a la plataforma de compras en línea Temu.
Lejos de incomodarse por el señalamiento, la dirigente transformó el comentario en una reflexión profunda sobre las prioridades sociales, la cultura de consumo y la forma en que la ciudadanía evalúa a sus representantes.
A través de sus plataformas oficiales, la candidata admitió que le pareció un detalle original, pero aprovechó la ocasión para señalar una problemática más profunda en la percepción pública al expresar que vivimos en una sociedad que muchas veces nos enseña a mirar primero las etiquetas, la marca del reloj, la cartera que llevamos o el vehículo que manejamos.
La dirigente aclaró que no existe ningún conflicto con la moda, el buen vestir o el uso de prendas variadas, reconociendo que disfruta verse bien combinando ropa de diseñadores locales e internacionales con hallazgos accesibles en tiendas virtuales o locales. El verdadero problema, sostuvo, surge cuando confundimos el precio con el valor, enfatizando una distinción clave en la que el precio representa el costo monetario de una prenda, mientras que el valor se define por lo que una persona aporta a la sociedad.
En su mensaje, la candidata reivindicó el esfuerzo invisible que hay detrás de la labor política y profesional, recordando que las propuestas sólidas no se originan en una marca de ropa, sino en horas de estudio, disciplina, trabajo continuo, toma de decisiones difíciles y diálogos cercanos con la ciudadanía. Asimismo, hizo un llamado a transformar los criterios de evaluación ciudadana, sugiriendo que la sociedad debería interesarse tanto por las ideas de una persona como por la ropa que lleva puesta.
Para finalizar su pronunciamiento, la candidata enfatizó que el fortalecimiento de la democracia y del país depende de la capacidad de elección de los ciudadanos, priorizando la competencia sobre la superficialidad. Concluyó señalando que, al final, las marcas pueden vestir a alguien, pero son las ideas, los valores, la integridad y el trabajo continuo los que terminan vistiendo a una buena sociedad.





