Irán afirmó este lunes que no permitirá que Estados Unidos determine las condiciones para poner fin a la guerra y advirtió nuevamente a otros países sobre las consecuencias de participar en la campaña de presión económica impulsada por Washington contra la República Islámica.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, sostuvo que Irán no inició la guerra y que, según su posición, únicamente ha defendido su soberanía y su integridad territorial. Por ello, afirmó que el país al que considera agresor debe responder por sus acciones.
Bagaei también advirtió a los países que colaboren con las nuevas medidas económicas estadounidenses. El funcionario señaló que cualquier cooperación con lo que Teherán considera una actuación ilegal de Estados Unidos podría generar graves consecuencias y aseguró que Irán no permanecerá pasivo ante esas acciones.
Las declaraciones se producen después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara nuevas sanciones contra Irán y calificara la iniciativa como una operación económica de gran alcance. Washington busca, según el reporte, aumentar la presión sobre Teherán para poner fin a una guerra que se aproxima a los seis meses y facilitar la reapertura del estrecho de Ormuz.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, tiene previsto detallar las nuevas medidas económicas, dentro de una campaña que Washington describe como un esfuerzo coordinado de aislamiento económico. Entre las acciones contempladas figuran sanciones a transferencias de dinero y compras de petróleo iraní. Teherán, por su parte, ha advertido que considerará enemigos a los países que se sumen a la denominada guerra económica estadounidense.





