El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, confirmó este jueves que 34 ciudadanos australianos permanecen desaparecidos tras las inundaciones repentinas registradas en la frontera entre Nepal y el Tíbet, en China. El desastre ha dejado al menos 160 personas fallecidas y cientos más continúan sin contacto, mientras los equipos de rescate enfrentan dificultades para acceder a las zonas afectadas.
Albanese expresó su preocupación por las familias de los desaparecidos y explicó que las dificultades para obtener información desde Nepal complican el seguimiento de la situación. El mandatario señaló que las limitaciones de recursos del país asiático dificultan la recopilación y transmisión de información sobre las personas afectadas.
La ministra australiana de Exteriores, Penny Wong, informó que las autoridades trabajan con carácter urgente para determinar el estado de los ciudadanos australianos que se encontraban en las áreas golpeadas por las inundaciones. El último balance disponible indica que 157 personas murieron en Nepal y otras tres en el lado chino de la frontera.
Las autoridades nepalíes también reportaron 384 turistas sin contacto, incluidos 291 extranjeros, mientras China informó de 265 personas desaparecidas en el condado tibetano de Gyirong. La riada afectó especialmente al distrito de Rasuwa, donde las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi fueron golpeadas por la crecida, cerca de uno de los principales pasos terrestres hacia el Tíbet. Al menos 80 puentes y unos 40 kilómetros de carreteras sufrieron daños.
El ministro de Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, indicó que los primeros indicios apuntan a que un terremoto registrado durante la mañana habría provocado un gran deslizamiento de tierra que bloqueó temporalmente el cauce de un río en territorio tibetano. La acumulación de agua habría desencadenado posteriormente la crecida. El Gobierno nepalí declaró las áreas afectadas como zona de desastre durante tres meses y ordenó movilizar helicópteros militares y privados para las labores de búsqueda y rescate, además de disponer atención médica gratuita para los heridos y acelerar la recuperación de carreteras, electricidad y telecomunicaciones.





