Los ataques aéreos israelíes contra la aldea de Kfar Rumman, en el sur de Líbano, dejaron al menos nueve personas muertas, entre ellas un niño, según informó el Ministerio libanés de Salud. Los bombardeos ocurrieron durante una nueva escalada de hostilidades entre Israel y Hezbollah, grupo respaldado por Irán.
De acuerdo con las autoridades libanesas, uno de los ataques alcanzó un edificio y provocó la muerte de ocho personas, incluidos dos mujeres y un niño. Otras 11 personas resultaron heridas, entre ellas cuatro niños y dos mujeres. Un segundo ataque contra un vehículo causó la muerte de un paramédico de la Asociación de Exploradores Islámicos Risala de Líbano y dejó otras dos personas heridas.
En Yemen, los hutíes, respaldados por Irán, afirmaron haber derribado una aeronave saudí de reconocimiento y armada en la provincia de Jawf. El portavoz militar hutí, Yahya Saree, aseguró que la aeronave realizaba lo que calificó como “acciones hostiles”. Associated Press indicó que no pudo verificar independientemente la afirmación y que Arabia Saudí no había ofrecido comentarios inmediatos.
Las fuerzas del Gobierno yemení, respaldadas por Arabia Saudí, informaron que atacaron concentraciones hutíes en la provincia de Dahle y realizaron 13 ataques aéreos contra posiciones hutíes y una base de lanzamiento de misiles en Bayda. También reportaron bombardeos contra frentes hutíes en Marib. Los hutíes no respondieron a esas afirmaciones en el momento de la publicación.
Mientras tanto, Emiratos Árabes Unidos advirtió sobre las amenazas relacionadas con el estrecho de Ormuz, después de que Irán anunciara que planeaba declarar una nueva “zona de exclusión” cerca de esa importante vía marítima. Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente de EAU, afirmó que ningún Estado debería controlar el estrecho y calificó de inaceptable utilizar una vía navegable internacional como mecanismo de coerción. También advirtió que la reconstrucción de la confianza entre Irán y los países del Golfo podría tardar décadas.





