El sistema energético de Cuba sufrió una caída total el viernes que dejó a millones de personas sin electricidad de manera simultánea en todo el territorio nacional. El Ministerio de Energía y Minas informó que el colapso ocurrió a comienzos de la tarde y que las autoridades activaron los protocolos destinados a recuperar progresivamente el servicio.
Según las autoridades del sector, el problema habría comenzado con una falla en líneas de transmisión del occidente del país, provocando la caída del sistema en esa zona hasta la provincia de Matanzas. Posteriormente, la parte oriental también quedó desconectada. El periódico oficial Granma señaló que condiciones meteorológicas inestables contribuyeron a agravar la situación de la red eléctrica.
Al caer la tarde, las autoridades reportaban que aproximadamente el 5 % de los usuarios de La Habana había recuperado el servicio. La capital cuenta con unos 862,000 clientes eléctricos. También comenzaron a formarse pequeñas “microislas” de distribución de electricidad en las provincias de Camagüey, Pinar del Río y Granma, mientras se priorizaba la recuperación de circuitos correspondientes a hospitales y otros centros de emergencia.
Los apagones generales se han vuelto recurrentes en Cuba durante los últimos años en medio de la crisis del sistema energético. Los dos últimos colapsos nacionales habían ocurrido a comienzos de agosto, después de otros registrados en julio y marzo, además de interrupciones regionales. Incluso cuando no se produce una caída total de la red, habitantes de distintas zonas han enfrentado apagones de más de 30 horas consecutivas, con efectos sobre los hogares y las actividades económicas.
La situación se produjo después de varios días en los que la Unión Eléctrica había informado de una ligera mejoría en el déficit de generación. Durante las horas de mayor demanda, que suelen superar los 3,200 megavatios, la insuficiencia había llegado a unos 2,300 megavatios en agosto, frente a unos 1,900 durante esta semana. Las autoridades atribuyeron esa mejoría a la incorporación de unidades que estaban en mantenimiento, un mayor uso de crudo nacional y la instalación de cientos de miles de paneles solares, tanto en granjas fotovoltaicas como en hogares.





