La neuropediatra Dra. Janeth Polanco llama a despejar dudas sobre el autismo y destaca la importancia de informar a los padres con base en la evidencia científica.
Santo Domingo, RD.-El autismo continúa generando interrogantes entre padres y cuidadores, especialmente en torno a sus posibles causas, la herencia genética y la supuesta relación con las vacunas. Ante estas inquietudes, la neuropediatra Dra. Janeth Polanco considera fundamental ofrecer información clara y respaldada por la ciencia para evitar que la desinformación genere temor e incertidumbre en las familias.
Durante sus declaraciones, la especialista explicó que el trastorno del espectro autista (TEA) es una condición compleja y multifactorial, por lo que no debe atribuirse a una única causa. En ese sentido, señaló la importancia de comprender los distintos factores que pueden estar relacionados con su desarrollo, sin recurrir a explicaciones simplistas que puedan confundir a la población.
Uno de los temas que más preocupación genera entre los padres es la posibilidad de que las vacunas causen autismo. Sobre este punto, Polanco destacó la importancia de transmitir tranquilidad a las familias, apoyándose en las evidencias científicas disponibles, que no respaldan una relación causal entre la vacunación y el desarrollo de esta condición.
La especialista también hizo referencia a cómo, a lo largo del tiempo, se han difundido informaciones que vinculan las vacunas con el autismo, algunas de las cuales posteriormente fueron desacreditadas. Este antecedente pone de relieve la necesidad de examinar críticamente las publicaciones sobre salud y evitar que afirmaciones sin respaldo científico se conviertan en fuentes de temor para los padres.
La desinformación no es exclusiva del periodismo ni de la medicina. Sin embargo, cuando se trata de salud infantil, sus consecuencias pueden ser especialmente delicadas, ya que una información incorrecta puede influir en decisiones importantes para el bienestar de los niños.
Otro aspecto esencial es la identificación temprana de las señales de alerta del autismo. Reconocer oportunamente posibles diferencias en la comunicación, la interacción social o los patrones de comportamiento permite buscar una evaluación profesional y acceder, cuando corresponda, a los apoyos necesarios.
En este contexto, la orientación de especialistas y el acceso a información confiable son herramientas fundamentales para acompañar a las familias. Las dudas sobre el autismo deben abordarse con sensibilidad, rigor y responsabilidad, evitando tanto el alarmismo como la difusión de mitos.
Más que alimentar temores, el desafío consiste en promover una conversación pública informada, en la que la ciencia, la educación y la atención especializada contribuyan a una mejor comprensión del autismo. Porque informar con responsabilidad también significa ayudar a los padres a tomar decisiones fundamentadas y a buscar orientación profesional sin dejarse llevar por la desinformación.
La evidencia científica debe prevalecer sobre los mitos. En asuntos tan sensibles como la salud infantil, una información responsable puede marcar la diferencia entre el miedo y la comprensión.





