Santo Domingo. — El dirigente político Víctor Gómez Casanova aseguró durante una entrevista concedida a Layla Yépez en su podcast De Ahí Ahí con Ly que la elección de Juan Garrigó como secretario general del Partido Revolucionario Moderno (PRM), siendo hijo de la alcaldesa Carolina Mejía y nieto del expresidente Hipólito Mejía, representa un reto cuesta arriba que, lejos de ser un beneficio político, actúa como una desventaja y una pesada carga.
Gómez Casanova expresó su total respaldo a la designación, pero advirtió sobre las complejidades que implica pertenecer a una de las estirpes políticas más influyentes del país. «Yo aplaudo la elección de Juan Garrigó como secretario del PRM con los dos pies y las dos manos, pero eso lejos de ser una ventaja para él es una desventaja en la sociedad de hoy», afirmó el dirigente, al señalar que al joven político le toca cargar con el peso de su linaje familiar como si fuera una afrenta.
Durante la conversación, el dirigente político analizó los dobles desafíos que enfrenta Garrigó dentro de la propia militancia perremeísta, donde su condición familiar genera fricciones desde dos flancos opuestos:
- Los adversarios internos: Cuestionan y critican su ascenso debido a sus lazos sanguíneos directos con el liderazgo central del partido.
- Los propios seguidores: Aquellos militantes leales a Hipólito y Carolina suelen mostrar recelo, argumentando que su designación responde a favoritismos familiares por encima del mérito propio.
Gómez Casanova reconoció que Garrigó posee talento, méritos y condiciones probadas, pero advirtió que su gestión estará marcada por dilemas complejos. Entre ellos, destacó el escenario hipotético de tener que administrar un proceso electoral donde su madre no resulte candidata presidencial, o bien, el reto mayúsculo de trabajar intensamente para impulsar una eventual candidatura de Carolina Mejía, lo cual le exigiría ganarse el respaldo de sectores internos que su madre previamente enfrentó y derrotó.
Finalmente, el dirigente concluyó que toda esta dinámica somete a prueba la estabilidad emocional del nuevo secretario general, convirtiendo su prestigioso legado familiar en un exigente desafío de constante legitimación política.





