Una de las palancas para aupar la sostenibilidad y ubicarla definitivamente en la agenda pública fue la cumbre del clima (COP27). La cita extendió la invitación a instituciones, gobiernos y empresas, que, coincidiendo con la cumbre, aprovecharon para acercar posturas o hacer públicos sus avances. El apoyo de los países desarrollados a los emergentes fue uno de los temas clave en las negociaciones de la COP27.
Otro de los grandes revulsivos hacia la sostenibilidad ha sido el descontento contra el sistema lineal de utilizar y desechar, capitalizado por el movimiento social de jóvenes que llamaban al cambio. “Seremos recordados como la generación que no hizo nada mientras la tierra ardía. Hay que llegar a 2025 con el objetivo de carbono neutral”, aseguró António Guterres, secretario general de la ONU. Y aunque ahora la ciencia lo hace inminente, el cambio hace tiempo que es urgente.
Nicola Cerantola, experto en economía circular y fundador de Ecologing, explica que “necesitamos alfabetizar a empresas, instituciones y ciudadanos en sostenibilidad; recapitalizar la industria europea hacia un tejido diversificado y resiliente, un término que debe estar embebido en nuestra forma de vivir, desde la producción, al consumo y diseño de las ciudades”.
El 28 de febrero de 2018, Banco BBVA anunció su primer objetivo de canalización de negocio sostenible: 100.000 millones de euros hasta 2025. El 8 de julio de 2021 la entidad duplicó dicho objetivo hasta 200.000 millones, y en octubre de 2022 amplió la meta hasta los 300.000 millones, triplicando el compromiso inicial para el periodo 2018-2025. En 2024, la entidad canalizó 71.000 millones de euros de enero a septiembre, un 44% más respecto al mismo periodo del año anterior.





