La superficie agrícola sembrada reportada en República Dominicana registró una caída de aproximadamente 71 % entre enero y marzo de 2026, según estadísticas oficiales del Ministerio de Agricultura analizadas por el periódico elCaribe. Los datos muestran que durante el primer trimestre se sembraron 1,730,787 tareas en todo el territorio nacional, mientras que la superficie cosechada alcanzó 8,844,387 tareas.
Las cifras también evidencian una alta concentración de la producción agrícola en pocos cultivos. El arroz lideró la siembra con 803,831 tareas, equivalentes al 46.4 % del total nacional. Le siguieron el plátano con 173,897 tareas, la yuca con 108,323 y el maíz con 106,840. En conjunto, estos cuatro rubros representaron cerca del 69 % de toda la superficie sembrada durante el período analizado.
Entre enero y marzo se observó una reducción sostenida en la siembra reportada. En enero se registraron 1,011,090 tareas sembradas, cifra que descendió a 424,375 en febrero y a 295,322 en marzo. La diferencia entre enero y marzo fue de 715,768 tareas menos. Aunque las estadísticas oficiales no explican las causas de esta disminución, los datos reflejan una contracción significativa en la actividad de siembra durante el trimestre.
Varios cultivos mostraron descensos importantes en las áreas sembradas. El plátano pasó de 93,427 tareas en enero a 38,450 en marzo; el frijol negro cayó de 36,424 a 2,687 tareas; mientras que el frijol rojo disminuyó de 19,721 a 5,021 tareas. La batata también presentó una reducción gradual. Sin embargo, algunos productos registraron aumentos, como el aguacate, el tomate industrial y la piña, que mostraron mayor actividad de siembra hacia marzo.
En cuanto a la cosecha, no se observó una tendencia descendente similar. El plátano encabezó la producción cosechada con 2,692,430 tareas, seguido por el guineo con 1,815,001 y el coco con 1,684,444.
Estos tres cultivos concentraron aproximadamente el 70 % de toda la superficie cosechada durante el primer trimestre. Los datos reflejan que la agricultura dominicana continúa dependiendo en gran medida de un número reducido de cultivos, tanto en la etapa de siembra como en la de cosecha, en un sector considerado fundamental para la seguridad alimentaria, el empleo y la economía rural.





