Aunque Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo para poner fin al conflicto y reabrir el estrecho de Ormuz, expertos del sector energético advierten que los precios del petróleo y los combustibles no bajarán de forma inmediata. La normalización del suministro mundial requerirá varios meses debido a las interrupciones acumuladas durante más de tres meses de conflicto.
Durante el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo, numerosos buques cargados con crudo permanecieron varados en el golfo Pérsico. Antes de la crisis, por esta vía transitaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gasolina.
Especialistas explican que la reapertura del corredor marítimo es apenas el primer paso. Los barcos retenidos deberán completar sus rutas, nuevos cargamentos tendrán que ser embarcados y posteriormente el crudo deberá ser refinado y distribuido a los mercados internacionales, un proceso que puede extenderse durante semanas o incluso meses.
Además, varios productores de Oriente Medio redujeron o suspendieron temporalmente la extracción de petróleo debido a problemas de almacenamiento y logística. Reiniciar completamente estas operaciones tomará tiempo, especialmente en países como Irak, donde algunos analistas estiman que la recuperación total de la producción podría tardar cerca de un año.
Los expertos también señalan que las compañías energéticas esperan señales claras de estabilidad antes de retomar plenamente sus inversiones y operaciones. Por esta razón, aunque el acuerdo representa una noticia positiva para los mercados internacionales, los consumidores podrían tardar meses en percibir una reducción significativa en los precios de los combustibles.





