La crisis de seguridad en Haití sumó un nuevo episodio con el secuestro de James Boyard, inspector general de la Policía Nacional y director de gabinete del Ministerio de Defensa. El funcionario, considerado una de las principales figuras en materia de seguridad del país, fue capturado por hombres armados en Puerto Príncipe.
Según reportes locales, el secuestro ocurrió el pasado jueves en Bourdon, una de las pocas zonas de la capital haitiana que aún era considerada relativamente segura. Hasta el momento, las autoridades no han identificado públicamente a los responsables ni han informado si se ha exigido algún rescate por su liberación.
Boyard desempeñaba un papel clave en los esfuerzos para reconstruir las fuerzas armadas haitianas y en la evaluación de la Policía Nacional con fines de reforma institucional. Su secuestro lo convierte en uno de los funcionarios de más alto rango capturados por grupos criminales en los últimos años.
Expertos en seguridad consideran que la operación habría requerido una planificación detallada debido al nivel de protección que normalmente acompaña a un funcionario de su categoría. También advierten que las pandillas han ampliado sus operaciones hacia sectores que anteriormente eran considerados más seguros dentro de Puerto Príncipe.
La situación ocurre en medio del creciente control de las bandas armadas sobre la capital haitiana. Se estima que alrededor del 70 % de Puerto Príncipe está bajo influencia de la coalición criminal Viv Ansanm, mientras continúan los secuestros, ataques armados y la inestabilidad política en un país que no celebra elecciones desde 2016.





