Por segundo día consecutivo, ciudadanos realizaron cacerolazos en distintos sectores del Gran Santo Domingo como forma de protesta pacífica contra diversas medidas económicas, sociales y políticas impulsadas por el Gobierno. Las manifestaciones se escucharon la noche del martes en comunidades como Sabana Perdida, Bella Vista, Los Cacicazgos y Altos de Arroyo Hondo, entre otras.
Los manifestantes expresan su rechazo a la reforma fiscal aprobada mediante la Ley de Medidas Pro-Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis, conocida como el «Plan Anticrisis», implementada por el Poder Ejecutivo para enfrentar los efectos de la crisis derivada del conflicto en Medio Oriente. También cuestionan disposiciones del nuevo Código Penal relacionadas con la difamación e injuria, calificadas por sus críticos como una «ley mordaza», así como la reforma policial y otras decisiones de la administración del presidente Luis Abinader.
La convocatoria fue promovida inicialmente por la artista urbana Melymel, quien además solicitó la destitución de la ministra de Interior y Policía, Faride Raful. La iniciativa obtuvo amplia difusión y respaldo en las redes sociales, donde usuarios incentivaron la participación en la protesta ciudadana.
Los cacerolazos tienen antecedentes recientes en República Dominicana. Este método de protesta fue utilizado durante la campaña electoral de 2020, en plena pandemia de COVID-19, cuando ciudadanos golpeaban calderos y cacerolas durante el toque de queda para manifestar su descontento con la gestión gubernamental de ese momento.
Con el paso del tiempo, esta forma de protesta ha sido utilizada por distintos sectores para expresar rechazo a decisiones de diferentes administraciones, incluyendo propuestas de reformas fiscales y cuestionamientos al desempeño de la Policía Nacional, consolidándose como una de las expresiones de protesta pacífica más visibles en el país.





