La República Democrática del Congo (RDC) elevó a 1,621 el número de fallecidos y a 3,674 los casos confirmados de ébola como consecuencia del brote declarado el pasado 15 de mayo en el este del país. De acuerdo con las autoridades congoleñas, la tasa de letalidad alcanza el 44.1 %, mientras continúan los esfuerzos para contener la propagación de la enfermedad.
El más reciente boletín oficial señala que 760 pacientes permanecen aislados u hospitalizados y 666 personas se han recuperado. Además, las autoridades mantienen un nivel de rastreo de contactos del 78 %, acompañado de campañas de comunicación de riesgo, participación comunitaria y apoyo psicosocial para fortalecer la prevención y mejorar la respuesta sanitaria.
Hasta el momento, cinco provincias de la República Democrática del Congo han sido afectadas por el brote: Ituri, considerada el epicentro; Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo. La actual epidemia ya se convirtió en la segunda con mayor número de contagios registrada en la historia del país y la más extensa en cuanto a infecciones dentro del territorio congoleño, superando el brote ocurrido entre 2018 y 2020.
El virus también llegó a Uganda, donde se confirmaron 20 contagios, de los cuales 15 fueron importados desde la RDC, con un saldo de dos fallecidos. Sin embargo, el Gobierno ugandés declaró al país libre de ébola el pasado 28 de julio, tras completar 42 días consecutivos sin registrar nuevos casos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que esta epidemia corresponde a la cepa Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la cual aún no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico. La OMS considera que el riesgo de expansión del brote es alto en África subsahariana y bajo a nivel mundial. El virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede causar fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.





