El Gobierno de Estados Unidos impulsa la disponibilidad y eventual aplicación por separado de las vacunas contra el sarampión, las paperas y la rubéola, una medida que reabre el debate sobre la vacuna triple viral MMR, conocida como SRP en República Dominicana. Sin embargo, la decisión no significa que actualmente existan en Estados Unidos vacunas individuales disponibles para cada una de estas enfermedades.
La MMR combina virus vivos atenuados de sarampión, paperas y rubéola en una sola aplicación. Actualmente, Estados Unidos cuenta con dos vacunas MMR autorizadas: M-M-R II, de Merck, y PRIORIX, de GlaxoSmithKline. El esquema estadounidense contempla normalmente dos dosis, la primera entre los 12 y 15 meses y la segunda entre los 4 y 6 años, aunque esta última puede administrarse antes cuando sea necesario, siempre que hayan transcurrido al menos 28 días desde la primera.
La posible separación de las vacunas implicaría más aplicaciones y podría extender el tiempo requerido para completar la protección. Si hipotéticamente cada vacuna individual necesitara dos dosis, serían hasta seis inyecciones en lugar de las dos de la MMR. No obstante, ese cálculo no corresponde a un esquema oficial, ya que todavía no existe en Estados Unidos un programa establecido para futuras formulaciones individuales. Además, las vacunas monovalentes contra estas enfermedades dejaron de estar disponibles en el país después de que se retirara su producción en 2009.
Los CDC y la Organización Mundial de la Salud reconocen ventajas en las vacunas combinadas, entre ellas reducir el número de inyecciones y visitas médicas, facilitar el cumplimiento de los esquemas y disminuir determinados costos de almacenamiento, distribución y atención. La MMR tiene una amplia evidencia de seguridad y eficacia. Los CDC estiman una eficacia de alrededor de 93 % contra el sarampión después de una dosis y 97 % después de dos; para las paperas, aproximadamente 72 % con una dosis y 86 % con dos, mientras que para la rubéola ronda el 97 % con una dosis. La Academia Americana de Pediatría señala que no existe evidencia de que administrar las tres vacunas por separado sea más seguro que utilizar la MMR.





