Santo Domingo, República Dominicana. Una investigación desarrollada por especialistas de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) evidenció que la correcta selección y gestión del arbolado urbano puede contribuir de manera significativa a reducir la temperatura radiante y mejorar el confort térmico de los peatones en los espacios públicos de Santo Domingo.
El estudio, titulado “Influencia del arbolado en la habitabilidad térmica urbana en clima cálido húmedo, Santo Domingo, República Dominicana”, fue realizado por la Dra. Gilkauris Rojas-Cortorreal y el Arq. Julio Peña, investigadores de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la UNPHU, junto al investigador Dr. Jaume Roset, de la Universitat Politècnica de Catalunya, en España.
La investigación evaluó la influencia de la caoba y la palmera real, dos especies presentes en la avenida Winston Churchill, considerando variables como la morfología urbana, las condiciones ambientales, la frondosidad, el diámetro de las copas, la radiación solar y la temperatura radiante.
Los resultados muestran que ambas especies aportan protección solar y favorecen el confort térmico. Sin embargo, la caoba presentó un mejor desempeño debido a su mayor frondosidad y diámetro de copa, características que le permiten cubrir una superficie urbana más amplia y reducir de manera más efectiva la acumulación y emisión de calor.
De acuerdo con las mediciones y simulaciones realizadas, la caoba alcanzó una frondosidad aproximada del 70 %, frente al 53 % registrado en la palmera real. Durante el invierno, la caoba redujo la temperatura radiante hasta 5.5 grados Celsius, mientras que la palmera logró una reducción aproximada de 1.5 grados Celsius. En el escenario de verano, la disminución registrada bajo la caoba osciló entre 2 y 6 grados Celsius, frente a entre 2 y 3 grados Celsius bajo la palmera.
La investigación señala que el diámetro y la densidad de la copa constituyen variables esenciales para determinar la capacidad de protección térmica de una especie. Por esta razón, no basta con incrementar la cantidad de árboles: es necesario seleccionar especies apropiadas para cada espacio, preservar su estructura y aplicar criterios técnicos de mantenimiento y poda.
“La arborización urbana debe entenderse como parte de la infraestructura climática de la ciudad. La especie elegida, la amplitud de su copa y la forma en que se conserva determinan cuánto puede proteger al peatón y reducir el calentamiento de las superficies”, explicó la Dra. Gilkauris Rojas-Cortorreal.
El estudio advierte que una poda inadecuada puede disminuir considerablemente la densidad del follaje y, por tanto, limitar la protección solar y el rendimiento ambiental del árbol. Entre sus recomendaciones figura la elaboración de un plan de ordenamiento del arbolado urbano que incorpore criterios de selección de especies, ubicación, mantenimiento y poda desde las primeras etapas de crecimiento.
Los investigadores también destacan que el aumento de superficies de asfalto y hormigón, la limitada permeabilidad del suelo y la planificación urbana orientada prioritariamente al automóvil contribuyen al fenómeno de isla de calor urbano y reducen la habitabilidad de los espacios destinados a los peatones.
La investigación fue publicada en la revista científica Entrópico y contó con financiamiento del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), mediante su programa de becas de maestría y doctorado.
Con la difusión de estos hallazgos, la UNPHU reafirma su compromiso con la producción de conocimiento científico pertinente y con la transferencia de evidencia útil para la planificación urbana, la sostenibilidad ambiental y la mejora de la calidad de vida en la República Dominicana.





