Redacción. — La cantante estadounidense Ariana Grande no pudo contener las lágrimas durante su concierto de anoche en el O2 Arena de Londres, un espectáculo con el que puso fin temporalmente a su carrera en los escenarios para alejarse de lo que su equipo calificó como «el constante escrutinio social».
Con esta presentación ante 20,000 asistentes que abarroteron el recinto con un lleno absoluto, la artista de 33 años cerró una serie de diez conciertos en la capital británica, culminando con broche de oro su gira ‘Eternal Sunshine’, que constó de un total de 41 shows.
Visiblemente emocionada, sentada en un taburete y con la voz casi quebrada, Grande tomó el micrófono para dirigirse a su público por última vez antes de su pausa:
«Quería darles las gracias por haberme hecho vivir una de las experiencias más bonitas de mi vida… y quería hacerlo antes de ponerme a llorar del todo», expresó entre los aplausos y la ovación de sus seguidores.





