Una empresaria generó debate al explicar que, entre dos candidatos, podría preferir contratar a una persona que suele llegar tarde, pero cumple con sus objetivos y contribuye positivamente al equipo, antes que a otra que siempre llega a tiempo, pero afecta el ambiente laboral.
“Yo sí contrataría a un empleado que es impuntual antes que alguien que llega temprano todos los días”, afirmó la mujer. Aunque reconoció que la puntualidad es importante, planteó que existen otros factores que, desde su perspectiva, deben considerarse al evaluar a un trabajador.
Según su explicación, si tuviera que elegir entre una persona que llega tarde pero realiza bien su trabajo, cumple sus objetivos, aporta al equipo y sabe trabajar con los demás, y otra que llega puntualmente todos los días pero permanece quejándose, participa en chismes y genera un mal clima laboral, se inclinaría por la primera.
La empresaria sostuvo que el funcionamiento de una organización no depende exclusivamente del cumplimiento de un horario, sino también de la capacidad de sus integrantes para trabajar en equipo y alcanzar los objetivos establecidos.
“Las organizaciones no se sostienen con horarios, se sostienen con personas que trabajan en equipo”, concluyó, dejando planteada una discusión sobre el peso que deben tener la puntualidad, el desempeño individual, el cumplimiento de objetivos y las relaciones laborales al momento de contratar personal.





