El presidente de Francia, Emmanuel Macron, condenó los disturbios y saqueos registrados en varias ciudades del país y expresó su “ira y vergüenza” por los hechos violentos ocurridos durante las protestas contra el aumento del costo de la vida. En un discurso televisado el domingo 18 de octubre de 2026, anunció medidas para reforzar la seguridad, garantizar la transparencia de las actuaciones policiales y responder a las demandas de estudiantes y ciudadanos afectados por la inflación.
Macron afirmó que los ataques contra edificios públicos, los saqueos y los daños a centenares de comercios no deben confundirse con las reivindicaciones legítimas de los manifestantes. El mandatario atribuyó los actos violentos a grupos de extrema izquierda y delincuentes, y reclamó al ministro del Interior, Laurent Nuñez, que examine la gestión policial de las protestas y ofrezca explicaciones claras sobre lo ocurrido. También anunció que los prefectos podrán prohibir determinadas concentraciones para proteger las ciudades, los edificios públicos y los establecimientos comerciales.
El jefe de Estado pidió a los partidos políticos condenar la violencia sin ambigüedades y sostuvo que Francia necesita orden y calma, en lugar de una escalada de enfrentamientos. Asimismo, informó que el primer ministro, Sébastien Lecornu, convocará en los próximos días a representantes políticos y posteriormente a sindicatos, organizaciones estudiantiles, autoridades locales y parlamentarios para discutir propuestas concretas frente a las demandas sociales. Macron insistió en que los reclamos ciudadanos deben encontrar respuesta mediante el diálogo y las instituciones democráticas.
Las declaraciones provocaron críticas de dirigentes de distintas corrientes políticas. Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional, calificó el discurso de lamentable y acusó al Gobierno de no ofrecer respuestas suficientes a la población. Marine Le Pen también cuestionó el liderazgo del mandatario, mientras que Manuel Bompard, coordinador de La Francia Insumisa, consideró que su intervención no presentó soluciones concretas. Por su parte, la dirigente ecologista Marine Tondelier señaló que su participación en las reuniones convocadas por el Gobierno dependerá de que estas permitan trabajar en soluciones a las crisis sociales, medioambientales y democráticas.
Los disturbios continuaron el domingo, especialmente en París, donde se registraron enfrentamientos entre policías y personas congregadas en la plaza de la República, además de nuevos saqueos en al menos tres establecimientos comerciales, incluidos los grandes almacenes BHV, próximos al Ayuntamiento. Según la Prefectura de Policía, hubo al menos 25 detenciones durante esos incidentes. El Ministerio del Interior contabilizaba al cierre de la tarde 2,397 detenciones en toda Francia y 997 policías y gendarmes heridos, después de una jornada de protestas en la que participaron 550,000 personas, según el Gobierno, y más de 800,000, de acuerdo con los organizadores.





