La tala indiscriminada de robles casi centenarios y árboles de mango en Baní ha provocado una ola de indignación entre ambientalistas, profesionales y ciudadanos de la provincia Peravia. La eliminación de esta histórica arboleda, vinculada a un proyecto de remozamiento de edificaciones públicas valorado en 57 millones de pesos, ha generado reclamos de explicaciones y exigencias de justicia por parte de la comunidad.
La Fundación Monte Bonito, entidad dedicada a la protección del medio ambiente, la reforestación y la conservación de cuencas hidrográficas, condenó la medida. Aunque reconoció la importancia de mejorar las instalaciones públicas, sostuvo que el progreso no debe justificarse mediante la destrucción de recursos naturales. La organización cuestionó que se eliminaran árboles con décadas de historia que contribuían a la salud, el bienestar y la calidad de vida de los habitantes de Baní.
El ecologista Alexis Agramonte informó que los robles derribados tenían aproximadamente 84 años y habían resistido numerosos ciclones. También criticó la sustitución de especies autóctonas por plantas introducidas que, según señaló, no proporcionan el mismo alimento a la fauna local. Joaquín Bautista denunció la falta de información sobre lo ocurrido y lamentó la pérdida de árboles que forman parte de la identidad histórica de comunidades cuyos nombres hacen referencia a los robles.
El arquitecto Ismael Díaz Melo se sumó a las críticas y lamentó la pérdida del patrimonio ambiental, mientras que el joven Ronny Pujols cuestionó al senador Julito Furcal por no intervenir para detener la tala, considerando su participación en la propuesta de declarar a Peravia como provincia turística y su relación con la gobernadora provincial, Ángela Yadira Báez. Otros ciudadanos, como Carlos Peña, Félix Guerrero y Blanka Montilla, resaltaron los beneficios de los árboles para reducir el calor, absorber dióxido de carbono, disminuir el ruido y favorecer el bienestar físico y emocional de la población.
La ciudadana Mary Cris Sánchez declaró a Baní de luto por la desaparición de los robles que purificaban el aire, regulaban la temperatura y servían de refugio para las aves en los alrededores de la Gobernación Provincial. También recordó que los motoconchistas utilizaban su sombra para protegerse del sol y la lluvia, y cuestionó que la tala fuera presentada como un mal necesario. Los ciudadanos reclamaron que se determine si existían permisos legales, si las autoridades realizaron una inspección y si se aplicarán sanciones conforme a la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales.





