Redacción. — Un gesto de complicidad institucional y cercanía se robó la atención durante un acto oficial en el Hospital de Toledo, cuando la Reina tuvo que enmendar de manera discreta un error del Rey Felipe VI en medio de su discurso.
El desliz se produjo cuando el monarca confundió la tragedia acaecida en Urda con la de Adamuz. Al percatarse de la equivocación, la Reina intervino con total discreción para indicarle el nombre correcto del lugar al que hacía referencia.
Lejos de generar tensión, el momento reflejó el trabajo en equipo de los Reyes. Tras recibir la rápida indicación de la Reina, Felipe VI enmendó su error de inmediato ante los asistentes, retomando el hilo de su intervención en la que expresaba su pesar y solidaridad por los trágicos sucesos.
El episodio no tardó en llamar la atención de los presentes y de los medios de comunicación, destacando la naturalidad y complicidad con la que la Corona maneja este tipo de pequeños imprevistos en su agenda oficial.





