El Gobierno del presidente Donald Trump intensificó este jueves su campaña de presión económica contra Cuba mediante nuevas medidas que permiten ampliar las sanciones a sectores estratégicos de la isla y a proveedores chinos vinculados con las fuerzas militares del Gobierno cubano. La decisión forma parte de una estrategia más amplia de Washington y sus aliados para presionar por un cambio de gobierno en La Habana.
Las nuevas penalizaciones amplían el alcance de las restricciones del Departamento de Estado a sectores como la electrónica, la manufactura, la industria marítima y la tecnología. La medida se produce mientras Cuba enfrenta una crisis económica y energética que ha agravado las condiciones de vida de la población, con apagones prolongados y escasez de recursos.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que la élite gobernante cubana concentra los recursos energéticos, marítimos y tecnológicos para su propio beneficio, mientras la población enfrenta interrupciones eléctricas, escasez y estancamiento económico. Sus declaraciones fueron difundidas en un comunicado oficial para justificar la ampliación de las medidas.
En total, Estados Unidos señaló a ocho entidades y dos personas. Entre las empresas incluidas figuran China National Electronic Import and Export Company y Beijing H&C Technologies, ambas con sede en China y acusadas por Washington de facilitar armamento y comercializar equipos de vigilancia y seguridad para el Gobierno cubano.
La presión estadounidense sobre La Habana se ha intensificado durante los últimos meses, en medio de tensiones diplomáticas y disputas públicas en organismos internacionales. La Asamblea General de la ONU condenó por trigésimo cuarto año consecutivo el embargo económico estadounidense contra Cuba, aunque la campaña de Washington para influir en la votación provocó que algunos países votaran en contra o se abstuvieran por primera vez. Además, la amenaza de Trump, a finales de enero, de imponer aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba ha coincidido con un agravamiento de los apagones, que en algunas zonas superan las 24 horas diarias debido al deterioro de la red eléctrica y la reducción de las reservas de combustible.





