El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, responsabilizó a la guerra con Irán por parte de las derrotas sufridas por el Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato, celebradas el martes 3 de noviembre de 2026. A través de un extenso mensaje publicado en redes sociales, Vance se distanció de la defensa que el presidente Donald Trump ha mantenido sobre la intervención militar, en momentos en que también enfrenta preguntas sobre sus posibles aspiraciones presidenciales para 2028.
Vance sostuvo que los votantes republicanos apoyaron a candidatos demócratas debido a varios factores, entre ellos la guerra, el costo de vida, la percepción de que Estados Unidos no está siendo priorizado y la relación del país con Israel. En su publicación expresó que quienes consideran que el conflicto valió la pena deben asumir también las consecuencias políticas, incluida la pérdida del control del Senado durante los próximos seis años.
El presidente Trump, por su parte, mantuvo su respaldo a la operación militar. Tras conversar con Vance el miércoles, calificó de “buena” la publicación del vicepresidente, aunque reiteró que Estados Unidos tuvo que actuar contra Irán y que continuará haciéndolo. Trump reconoció que sabía que la guerra tendría un impacto electoral, pero insistió en defender su decisión.
Los resultados de una encuesta de The AP Voter Poll, realizada a más de 100,000 votantes, reflejaron el rechazo de una parte importante del electorado a la intervención: aproximadamente seis de cada diez consideraron que Estados Unidos tomó la decisión equivocada al emprender acciones militares contra Irán. Sin embargo, solo cerca de un tercio afirmó que el conflicto fue crucial para decidir su voto, una proporción inferior a la registrada por temas como el costo de vida y la corrupción gubernamental.
Vance, quien sirvió como marine en Irak y anteriormente defendió una política de mayor moderación en las intervenciones militares extranjeras, también planteó posibles cambios en la aplicación de las leyes migratorias. Dijo estar abierto a concentrar mayores esfuerzos en las empresas que contratan trabajadores en situación migratoria irregular, aunque rechazó cualquier propuesta de amnistía. Asimismo, mantuvo diferencias públicas con sectores del Gobierno israelí y no respaldó la reelección del primer ministro Benjamin Netanyahu.





