
Santo Domingo. — La República Dominicana enfrenta una crisis de seguridad vial que ya se ha cobrado la vida de 893 personas y ha dejado un saldo de 30,826 lesionados en lo que va de 2026. Más allá de las frías estadísticas, las cifras desnudan profundas fallas estructurales y culturales en el país, según revelan las autoridades del sector.
Joel Gnecco Gross, director de Tránsito y Vialidad del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), señaló en una entrevista que la situación actual no responde a hechos fortuitos, ya que, para las autoridades, el problema trasciende el asfalto y se adentra directamente en el comportamiento humano y la falta de controles estrictos.
Entre las principales causas de esta alta siniestralidad se identifican:
- Exceso de velocidad e imprudencia al volante.
- Irrespeto sistemático a las señales de tránsito.
- Consumo de alcohol y distracciones durante la conducción.
- Falta de fiscalización efectiva en las vías públicas.
A esto se suma una infraestructura vial que perdona poco los errores de los conductores y una cultura ciudadana que subestima el peligro de manera constante.
El núcleo de la crisis vial dominicana tiene dos ruedas. De acuerdo con los datos más recientes de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), el parque vehicular del país cerró el año pasado en 6.1 millones de unidades, de las cuales el 57% son motocicletas (3.5 millones).
A pesar de ser el medio de transporte predominante por su accesibilidad económica y laboral, su crecimiento ha desbordado la capacidad de regulación del Estado. Gnecco Gross subrayó que el impacto en las colisiones lo absorbe directamente el cuerpo del motorista, convirtiéndolos en los usuarios más vulnerables del sistema.
Según datos de la Cámara Dominicana de Aseguradores y Reaseguradores (Cadoar), el país enfrenta un alarmante desamparo legal y económico en las vías debido a la falta de cobertura de seguros. Actualmente, solo el 37% del parque vehicular general cuenta con una póliza vigente, una situación que se vuelve extrema en el sector de las motocicletas, donde menos del 10% tiene su seguro al día, dejando a la gran mayoría de los motociclistas completamente desprotegidos en las calles.
Esto significa que la inmensa mayoría de las motocicletas que circulan por las calles dominicanas lo hacen sin ningún tipo de cobertura de seguro ante eventuales tragedias.
Ante este panorama, el Intrant insiste en que la solución no llegará con medidas aisladas, sino mediante la adopción estatal del enfoque de «Sistema Seguro». Este modelo internacional parte de la premisa de que el ser humano comete errores y, por ende, las vías, las velocidades y las normas deben estar diseñadas para que dichos fallos no se paguen con la vida.
La meta inmediata de las autoridades es articular la educación, la ingeniería vial y el régimen de consecuencias para detener una sangría en las carreteras que, lejos de ser inevitable, es totalmente prevenible.




