El primer dominicano en llegar al Congreso de Estados Unidos se despide del escenario político tras tres décadas de servicio público y promete continuar trabajando por las comunidades inmigrantes y latinas.
EE.UU, New York.- Después de más de 30 años de trayectoria política y de convertirse en una de las figuras más influyentes de la diáspora dominicana en Estados Unidos, Adriano Espaillat anunció este martes su retiro de la vida política activa tras ser derrotado en las primarias demócratas del Distrito 13 de Nueva York por la joven candidata progresista Darializa Ávila Chevalier.
Con la voz entrecortada por la emoción y rodeado de colaboradores y simpatizantes que lo acompañaron durante décadas, Espaillat ofreció un discurso de agradecimiento en el que reconoció los resultados electorales y reivindicó el legado construido junto a las comunidades de Harlem, Alto Manhattan, El Bronx y otros sectores históricamente representados por su liderazgo.
“Hoy me retiro del escenario público, pero seguiré trabajando con ustedes para hacer la vida de las personas un poco más suave”, expresó el congresista dominicano, marcando el cierre de una carrera que rompió barreras para la representación latina en la política estadounidense.
El final de una trayectoria histórica
La derrota de Espaillat pone fin a una etapa política que comenzó mucho antes de su llegada al Congreso en 2017. Durante décadas, el dirigente demócrata fue una de las voces más visibles de los inmigrantes y de la comunidad latina en Nueva York, convirtiéndose en el primer dominicano y el primer exindocumentado en ser elegido para la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
Su salida ocurre tras una de las contiendas más difíciles de su carrera, en medio de una ola de renovación dentro del Partido Demócrata que favoreció a candidatos más jóvenes y alineados con sectores progresistas emergentes. Darializa Ávila Chevalier, de 32 años, logró imponerse en unas primarias consideradas una de las mayores sorpresas políticas del año en Nueva York.
A pesar del revés electoral, Espaillat evitó cualquier tono de confrontación y centró su mensaje en el agradecimiento.
“Por los últimos 30 años, esta comunidad me dio el privilegio de representarla. Hemos trabajado juntos para lograr muchas cosas y seguiré queriendo a esta comunidad de la mejor manera posible”, afirmó.
“Papi, no te quiebres”: el momento más emotivo de su despedida
Uno de los momentos más conmovedores de su intervención llegó cuando relató una conversación con sus hijos poco después de conocerse los resultados.
Según contó, su familia le llamó para pedirle que se mantuviera firme ante la derrota.
“Papi, no te dobles. Te estamos viendo, no te dobles”, recordó emocionado.
La frase provocó aplausos y gestos de apoyo entre los presentes, reflejando el impacto humano detrás de una carrera política que estuvo marcada por desafíos, victorias y una estrecha conexión con la comunidad inmigrante.
Aunque reconoció que los resultados no fueron los esperados, insistió en que su compromiso con el servicio público continuará más allá de los cargos electivos.
Promete apoyar a Darializa Ávila Chevalier
Lejos de alimentar divisiones dentro del Partido Demócrata, Espaillat anunció que se comunicará con su vencedora para felicitarla personalmente y ofrecerle colaboración en la nueva etapa que inicia rumbo a las elecciones generales de noviembre.
“Vamos a hacer todo lo posible para que sea exitosa en el Congreso de los Estados Unidos”, aseguró.
La victoria de Ávila Chevalier representa un cambio generacional y político en el Distrito 13 de Nueva York, una demarcación con una importante presencia de dominicanos y latinos. Su triunfo ha sido interpretado por analistas como una muestra del avance del ala progresista dentro del Partido Demócrata.
Un legado que trasciende los cargos
Más allá de los resultados electorales, la figura de Adriano Espaillat quedará ligada a uno de los capítulos más importantes de la representación dominicana en Estados Unidos.
Su llegada al Congreso abrió puertas para nuevas generaciones de líderes latinos y consolidó la presencia política de una comunidad que durante décadas luchó por tener voz en los espacios de poder.
Con su despedida, concluye una etapa que marcó la historia política de la diáspora dominicana. Sin embargo, sus palabras finales dejaron claro que, aunque abandona los escenarios electorales, no tiene intención de alejarse de las causas que definieron su vida pública.
“Siempre adelante, nunca hacia atrás”, expresó antes de despedirse.
Una frase que resume el espíritu de un político que, tras tres décadas de servicio, decidió cerrar un ciclo con gratitud, serenidad y la promesa de seguir trabajando por la comunidad que lo llevó hasta el Congreso de Estados Unidos.





