Redacción. — Tesla desplegó decenas de Cybercabs en las calles de Austin, Texas, marcando un nuevo paso en la apuesta de Elon Musk por los taxis totalmente autónomos que carecen de volante y pedales. Los vehículos de color dorado, que no ofrecen al pasajero ninguna alternativa para tomar el control en caso de emergencia, debutaron en vísperas de un exclusivo evento de lanzamiento programado por la compañía.
El movimiento bursátil reflejó el optimismo inicial del mercado tecnológico, ya que las acciones de Tesla subieron más de un 5% ante la expectativa de que este servicio de aspecto futurista logre popularizarse rápidamente, amortiguando los recientes golpes financieros de la marca.
La estrategia de expansión ocurre en un momento financiero complejo para el fabricante estadounidense, que registró una segunda caída anual consecutiva de ventas en 2025, vio desplomarse sus ganancias y cedió ante la automotriz china BYD su título como el mayor productor mundial de vehículos eléctricos.
En el terreno competitivo, Tesla mantiene una desventaja clara frente al líder del sector Waymo, que supera los 4.000 vehículos desplegados en 14 ciudades frente a los más de 200 robotaxis sin conductor de seguridad que Tesla opera actualmente en Texas y Florida.
Para acortar distancias, el sistema de Tesla depende exclusivamente de cámaras, a diferencia de rivales como Waymo y Zoox de Amazon, que combinan las cámaras con radares y tecnología láser lidar para garantizar una mayor precisión en el tránsito urbano.
El escepticismo de los consumidores representa otro de los grandes obstáculos a vencer, respaldado por una encuesta de Pew Research Center que reveló que siete de cada diez adultos en Estados Unidos se sienten poco o nada cómodos al viajar en un automóvil sin conductor.
A la desconfianza tecnológica se suma la polarización en torno a la figura de su propio creador, ya que sondeos recientes indican que cerca del 60% de los adultos estadounidenses mantienen una opinión desfavorable de Elon Musk tras su incursión en campañas políticas y recortes gubernamentales.
Finalmente, el proyecto enfrenta un riguroso escrutinio por parte de los reguladores federales y extranjeros, quienes mantienen abiertas múltiples investigaciones sobre la seguridad del software de conducción de Tesla tras diversos accidentes viales reportados en condiciones de baja visibilidad.





