El Gobierno del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva anunció este viernes la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea en Brasil, a nueve días de las elecciones presidenciales y legislativas. La medida fue presentada durante un acto en São Paulo encabezado por Lula y varios de sus ministros.
El veto contempla todos los tipos de apuestas digitales, conocidas como “bets”, así como la publicidad de las empresas dedicadas a esta actividad. El ministro de Hacienda, Dario Durigan, informó además que el Ejecutivo enviará al Parlamento, mediante un procedimiento de urgencia, un proyecto de ley para incorporar esta actividad al código penal y reforzar las medidas contra el juego.
El decreto comenzará a aplicarse automáticamente una vez sea publicado en el Diario Oficial, aunque el Parlamento deberá convalidarlo en un plazo máximo de 120 días para que conserve su validez. El Gobierno también anunció una ampliación de su programa de renegociación de deudas para las familias, con el objetivo de atender préstamos antiguos y promover un mercado crediticio considerado más saludable por las autoridades.
Lula ha convertido la lucha contra las apuestas en una de sus principales propuestas electorales y responsabiliza a las plataformas del aumento del endeudamiento de los hogares. Las apuestas digitales fueron legalizadas en 2018 durante el Gobierno de Michel Temer y comenzaron a operar bajo regulación en 2023, durante la actual administración. Actualmente, 85 empresas operan legalmente en el país. En 2025, alrededor de 25 millones de brasileños apostaron 220.600 millones de reales, equivalentes a unos 42.500 millones de dólares.
La prohibición también tendrá efectos económicos sobre el Estado, los medios de comunicación y los clubes de fútbol. El Gobierno recaudó unos 9.000 millones de reales en impuestos relacionados con el sector durante 2025 y ya había superado esa cifra en los primeros ocho meses de 2026. Clubes como Palmeiras y Flamengo advirtieron que el veto podría generar importantes pérdidas, mientras que las empresas y equipos también señalaron el riesgo de que aumente el mercado ilegal. Las casas de apuestas aportan además más de 1.000 millones de reales anuales en patrocinios a clubes de la primera división masculina.





