Dubái, Emiratos Árabes Unidos.– Irán lanzó este domingo una nueva ofensiva con drones y misiles contra objetivos en Baréin y Kuwait en respuesta a los recientes bombardeos de Estados Unidos sobre territorio iraní, en una escalada que aumenta la tensión en el Golfo Pérsico y pone en riesgo los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto.
La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) informó que los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en ambos países, calificándolos como una respuesta directa a las operaciones aéreas ejecutadas por Washington durante las últimas horas.
Las autoridades de Baréin y Kuwait activaron sus sistemas de defensa aérea tras detectar el lanzamiento de proyectiles y drones, mientras varios de los ataques fueron interceptados antes de alcanzar sus objetivos. De acuerdo con los primeros reportes oficiales, los daños fueron limitados y no se registraron víctimas mortales inmediatas. Sin embargo, las autoridades mantuvieron el estado de máxima alerta y reforzaron las medidas de seguridad en instalaciones estratégicas y bases militares estadounidenses.
La ofensiva se produjo pocas horas después de que Estados Unidos realizara nuevos bombardeos contra objetivos iraníes, en una nueva fase de las hostilidades entre ambos países.
Irán amenaza con paralizar el diálogo
En medio de la escalada militar, el Gobierno iraní advirtió que las negociaciones con Estados Unidos podrían entrar en una «parálisis total» si Washington mantiene los ataques sobre territorio iraní.
No obstante, fuentes diplomáticas indicaron que aún existen esfuerzos para evitar una confrontación mayor. Pakistán, que ha desempeñado un papel de mediador entre ambas naciones, anunció que representantes de Estados Unidos e Irán tienen previsto reanudar las conversaciones el próximo martes con el objetivo de discutir los términos del acuerdo provisional alcanzado semanas atrás.
Tensión en el estrecho de Ormuz
El recrudecimiento del conflicto mantiene bajo presión al estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo comercializado a nivel mundial.
Las operaciones militares y las amenazas cruzadas han provocado una reducción del tráfico marítimo en la zona, generando preocupación en los mercados internacionales por un posible impacto en el suministro energético y en los precios del crudo.
Continúan los enfrentamientos en la región
Mientras tanto, los combates también continúan en otros frentes del conflicto regional. En la frontera entre Israel y Líbano persistieron los intercambios de ataques, pese a los intentos de mantener un alto el fuego impulsado por la comunidad internacional.
Analistas consideran que la nueva ofensiva iraní incrementa el riesgo de una expansión del conflicto hacia otros países del Golfo y complica las gestiones diplomáticas para alcanzar una desescalada definitiva.
Aunque Washington y Teherán mantienen abiertos algunos canales de comunicación, la continuidad de los ataques y las amenazas mutuas mantienen en incertidumbre el futuro de las negociaciones y de la estabilidad en una de las regiones más sensibles para la seguridad y el comercio mundial.





