Uno de los principales telescopios espaciales de la NASA, el Observatorio Swift, reingresó a la atmósfera terrestre el miércoles 4 de noviembre, poniendo fin a una misión científica de 22 años dedicada al estudio de algunas de las explosiones más poderosas del universo. La Fuerza Espacial de Estados Unidos confirmó que el reingreso ocurrió cerca de Indonesia, después de seguir el descenso de su órbita durante los últimos meses.
El final de Swift se produjo menos de tres meses después del fracaso de una misión de rescate que buscaba elevar su órbita para prolongar su funcionamiento. La NASA había contratado a la empresa privada Katalyst Space para realizar esta operación, pero la nave robótica presentó problemas después de su lanzamiento en julio y terminó estrellándose en septiembre, impidiendo completar el rescate del observatorio.
La trayectoria descendente del telescopio estuvo relacionada con la intensa actividad solar de los últimos años, que contribuyó al deterioro de su órbita. Swift tenía un peso aproximado de 1.5 toneladas y todavía no se ha determinado qué proporción de sus componentes logró sobrevivir al ingreso atmosférico. La NASA estima que algunas de las piezas más densas podrían haber alcanzado la superficie terrestre.
El observatorio fue lanzado en 2004 con una misión inicial de apenas dos años para estudiar estallidos de rayos gamma y estrellas en explosión. Sin embargo, su funcionamiento se extendió durante 22 años, once veces más de lo previsto, período en el que observó miles de estos fenómenos y colaboró con otros telescopios espaciales que realizaban investigaciones más profundas sobre el universo.
Tras el final de Swift, la NASA también evalúa alternativas para prolongar la vida útil del telescopio espacial Hubble, cuya órbita está siendo afectada por la actividad solar. Lanzado en 1990, el observatorio podría reingresar a la atmósfera hacia mediados de la década de 2030, según análisis recientes. La agencia busca propuestas de empresas privadas para elevar su órbita, modernizar sus sistemas o dirigirlo hacia un reingreso controlado. La administradora científica Nicky Fox indicó que existe más tiempo para estudiar estas posibilidades, mientras el administrador de la NASA, Jared Isaacman, destacó que el Hubble todavía tiene importantes investigaciones científicas por realizar.





