El 5 de noviembre de 2009, una jornada de preparación militar en Texas terminó en uno de los tiroteos más mortíferos registrados dentro de una instalación militar estadounidense. Diecisiete años después, el caso vuelve a cobrar atención por el anuncio de la aprobación de la ejecución del responsable.
El jueves 5 de noviembre de 2009, alrededor de la 1:34 de la tarde, un tiroteo sacudió la base militar de Fort Hood, ubicada cerca de Killeen, en Texas. El ataque ocurrió en el Soldier Readiness Center, un centro donde los militares realizaban trámites y preparativos relacionados con sus asignaciones. El saldo fue de 13 personas fallecidas y otras 30 heridas.
El responsable fue identificado como el mayor Nidal Malik Hasan, psiquiatra del Ejército estadounidense. Durante el ataque, disparó contra los soldados y otras personas que se encontraban en el lugar. Posteriormente, fue herido de bala por agentes civiles y trasladado a un hospital bajo estricta vigilancia policial. Inicialmente, algunas informaciones indicaron que había muerto, pero las autoridades confirmaron que sobrevivió.
La masacre provocó un debate sobre las motivaciones del atacante y la posibilidad de que el hecho estuviera relacionado con el extremismo islamista. El entonces presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Senado, Joe Lieberman, declaró el 7 de noviembre que existían indicios de que Hasan se había convertido en un extremista islamista y sostuvo que, de confirmarse, el asesinato de las 13 personas constituiría un acto terrorista. Sin embargo, el presidente Barack Obama pidió no sacar conclusiones precipitadas antes de conocer todos los hechos. Informaciones periodísticas también señalaron que Hasan habría actuado solo y que su próximo traslado a Afganistán pudo haber formado parte del contexto investigado.
Entre las 13 víctimas había militares y personal civil. Sus edades oscilaban entre los 19 y los 62 años. Una de ellas fue Francheska Velez, de 21 años, quien estaba embarazada y próxima a iniciar su licencia de maternidad. También murieron los asistentes físicos Michael Grant Cahill y la teniente coronel Juanita Warman, además de integrantes del Ejército como L. Eduardo Caraveo, Justin M. DeCrow, John Gaffaney, Frederick Greene, Jason Dean Hunt, Amy Krueger, Aaron Thomas Nemelka, Michael Pearson, Russell Seager y Kham Xiong.
En agosto de 2013, Hasan fue condenado a muerte por un tribunal militar estadounidense. Según la información publicada en octubre de 2026, el Pentágono anunció que el presidente Donald Trump aprobó su ejecución mediante pelotón de fusilamiento, siguiendo una recomendación del secretario de Guerra, Pete Hegseth. Así, el caso que marcó a Fort Hood vuelve a ocupar la atención pública, mientras permanece el recuerdo de las 13 personas que perdieron la vida aquel 5 de noviembre.





