En medio de una persistente y compleja nueva realidad energética global que continúa presionando el costo de la vida a escala planetaria, la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, salió al frente del debate público para ponderar el impacto real que habrían sufrido los hogares dominicanos de no haber mediado las acciones de contención estatal.
Durante sus valoraciones sobre el alcance de las políticas de protección social, la funcionaria planteó una reflexión directa sobre los costos de la inacción gubernamental frente al encarecimiento internacional: ¿Qué hubiese pasado si el Gobierno no asume los subsidios? ¿A qué niveles récord habrían escalado los precios de los alimentos, los combustibles y los servicios básicos?
Millones de familias bajo el paraguas de los subsidios
Frente a la percepción ciudadana de que la presión económica se mantiene latente en la cotidianidad, la ministra enfatizó que el esfuerzo fiscal ejecutado mediante subsidios generales y focalizados ha impedido que la espiral inflacionaria internacional desborde por completo el poder adquisitivo de la clase trabajadora y de los sectores en condición de vulnerabilidad.
Según el planteamiento expuesto desde el Gobierno, la ausencia de estas medidas de alivio habría profundizado un escenario crítico sin precedentes recientes en la historia económica del país, disparando la pobreza multidimensional y comprometiendo la paz social.
El reto permanente: Exigencia ciudadana y equilibrio fiscal
Las declaraciones de la ministra de la Mujer alimentan la discusión en la agenda nacional, donde converge la exigencia de amplios sectores sociales que reclaman mayores medidas de protección frente a un costo de vida que sigue afectando el presupuesto familiar, y la responsabilidad del Estado de mantener la estabilidad macroeconómica sin desfinanciar las redes de asistencia que hoy sostienen a la población más vulnerable.





