En septiembre de 2025, el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) alertó al Ministerio Público sobre la presencia de menores de edad que vivían sin sus padres en la denominada “Fundación Restaurando Vida”, ubicada en Hatillo, San Cristóbal. Tras una investigación, las autoridades realizaron un operativo y devolvieron los niños a sus familiares.
La presidenta ejecutiva del Conani, Ligia Pérez Peña, explicó que en aquella ocasión la Fiscalía de Niños, Niñas y Adolescentes amonestó y advirtió a Ángel Gabriel Capellán, de 69 años, identificado por las autoridades como “El Pastor” o “El Capellán”, que no podía continuar operando. Las familias de los menores también fueron objeto de seguimiento para evitar que volvieran a entregar a los niños al lugar.
Un año después, las autoridades volvieron a intervenir el establecimiento y rescataron a 14 menores. Según Pérez Peña, 13 de ellos fueron localizados gracias a la alerta proporcionada por uno de sus propios compañeros. La fundación funcionaba bajo el nombre de “Fundación Restaurando Vida, un Muerto que Revive”, luego de que Capellán añadiera esa frase al nombre original.
La funcionaria indicó que la ubicación y estructura del lugar, compuesto por una vivienda grande de dos niveles y varias construcciones pequeñas a su alrededor, además del apoyo de algunos vecinos, habrían facilitado que volviera a operar. Mientras tanto, los menores rescatados son sometidos a evaluaciones médicas y psicológicas para determinar sus condiciones y establecer bajo qué circunstancias fueron trasladados hasta allí.
El caso vuelve a colocar bajo investigación el funcionamiento de la institución y las condiciones en que permanecían los menores. Las autoridades deberán determinar las circunstancias de su permanencia en el lugar y las responsabilidades correspondientes. La intervención se produce en medio de las investigaciones sobre una presunta red de maltrato infantil que habría operado en La Pared de Haina, San Cristóbal.





